HALLAN LA CASA DONDE ESTUVO CANDELA Y HAY 5 DETENIDOS

Está a 5 cuadras de donde apareció el cuerpo. Dos de los presos son la dueña de la propiedad y quien le habría llevado la comida a la chica. A los otros tres los investigan por encubrimiento. La nena murió asfixiada, suponen que con una almohada.

La Policía detuvo anoche a cinco personas vinculadas con el secuestro de Candela Rodríguez, la nena de 11 años encontrada muerta el miércoles pasado en un basural de Hurlingham. De ese total, tres están acusados por encubrimiento agravado. Pero los más complicados, según revelaron a Clarín fuentes de la investigación, son la propietaria de la casa en donde -según determinaron pruebas de restos de ADN- estuvo Candela durante su cautiverio, Gladys Cabrera, y un hombre que habría sido el encargado de llevar alimentos a la niña secuestrada. Su nombre es Ramón Altamirano y anoche estaba detenido en una comisaría de la zona.
La mujer quedó alojada en la alcaidía de Isidro Casanova. Los otros demorados serían su hermano, su padrastro, un fletero y un carpintero, según trascendió. La casa de Cabrera, en donde la menor habría pasado al menos una parte de su cautiverio de 10 días, está ubicada en Villa Tesei, a cinco cuadras de donde fue encontrado el cuerpo de la nena, en una bolsa de basura. La vivienda fue la primera de las que fueron allanadas luego de que se encontrara el cadáver y está ubicada en la calle Kiernan 992. Había sido recientemente pintada en color salmón y cuando la policía bonaerense llegó al lugar encontró una heladera funcionando y restos de comida.
Durante la madrugada, además, la Policía Científica realizaba peritajes a una camioneta blanca tipo Traffic, que podría haber sido utilizada para trasladar a la menor.
En horas de la tarde, antes de que se produjeran las capturas, el fiscal general de Morón, Federico Nieva Woodgate, había explicado que por el estado en el que se encontró el cuerpo de Candela, éste “probablemente haya sido lavado” por el o los asesinos. Así sumó más indicios sobre el profesionalismo de los homicidas que, entre otras cosas, dejaron a la chiquita desnuda para ocultar cualquier tipo de rastro en su ropa.
Hasta el momento, la mejor fuente de datos de la causa no fueron las “entre 1.200 y 1.500” declaraciones testimoniales “que en su mayoría no aportaron lo que hipotéticamente podían haber aportado”, reconoció Nieva Woodgate.
La mejor información, la más concreta hasta ahora, la dio la autopsia. Esta determinó que la nena no había sido ni maltratada ni violada, que le dieron de comer y beber hasta poco antes de matarla ( asfixiándola, posiblemente con una almohada ) y que no perdió peso, primer síntoma de una situación de angustia.
“Estos elementos, sumados a que nadie vio el momento en que raptaban a Candela, hacen sospechar que la nena conocía a quien se la llevó ”, opinó ayer, consultado por Clarín , Raúl Torre, especialista en medicina forense.
Ayer, al dar una conferencia de prensa en los tribunales de Morón, el fiscal Nieva Woodgate coincidió en un punto con las declaraciones del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, sobre que el caso de Candela no es común (ver “El cerco mediático...” ).
“De común no tiene nada. Tenemos alrededor de 50.000 causas por año y causas como ésta hay una, tiene características muy particulares ”, declaró Nieva Woodgate, quien también reconoció que “ no haber podido salvar la vida de Candela es un fracaso que debemos asumir, pero la esperanza de obtener un buen resultado en la investigación no la perdemos en ningún momento”.
Parte de esas características especiales del caso tienen que ver con el entorno familiar de la nena y con el hecho de que los investigadores sostienen que, desde el principio, su madre, Carola Labrador, ocultó información. Para empezar, el padre de la nena está preso por pirata del asfalto y él mismo reconoce que lo tratan de “buchón”.
Fuente: CLARIN

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